miércoles 22 de febrero de 2012

TEORIAS FIN DEL MUNDO


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GUERRA

La próxima guerra mundial se llevará a cabo con piedras. – Albert Einstein

Cualquiera que sea el tema de la conversación, un viejo soldado hablará siempre de guerra. – Anton Chéjov

Uno cree que muere por la patria y muere por los industriales. – Anatole France

El ejército no debe ser más que el brazo de la nación, nunca la cabeza. – Pío Baroja

La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz. – Thomas Mann

Hay muchos imbéciles que se creen que saben lo que es la guerra, sobretodo aquellos que no han estado en una. – Película: Banderas de nuestros padres

La primera víctima de una guerra es la verdad. – Julian Assange

Todas las guerras son guerras entre ladrones demasiado cobardes para luchar, que inducen a los jóvenes a pelear por ellos. – Emma Goldman

Toda guerra promueve genios. – Francisco Umbral

El valor es aguantar el miedo un minuto más. – George Smith Patton



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Homilía del Papa en la Noche Buena 2010

Queridos hermanos y hermanas

«Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy». La Iglesia comienza la liturgia del Noche Santa con estas palabras del Salmo segundo. Ella sabe que estas palabras pertenecían originariamente al rito de la coronación de los reyes de Israel. El rey, que de por sí es un ser humano como los demás hombres, se convierte en «hijo de Dios» mediante la llamada y la toma de posesión de su cargo: es una especie de adopción por parte de Dios, un acto de decisión, por el que confiere a ese hombre una nueva existencia, lo atrae en su propio ser. La lectura tomada del profeta Isaías, que acabamos de escuchar, presenta de manera todavía más clara el mismo proceso en una situación de turbación y amenaza para Israel: «Un hijo se nos ha dado: lleva sobre sus hombros el principado» (9,5). La toma de posesión de la función de rey es como un nuevo nacimiento.

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Precisamente como recién nacido por decisión personal de Dios, como niño procedente de Dios, el rey constituye una esperanza. El futuro recae sobre sus hombros. Él es el portador de la promesa de paz. En la noche de Belén, esta palabra profética se ha hecho realidad de un modo que habría sido todavía inimaginable en tiempos de Isaías. Sí, ahora es realmente un niño el que lleva sobre sus hombros el poder. En Él aparece la nueva realeza que Dios establece en el mundo. Este niño ha nacido realmente de Dios. Es la Palabra eterna de Dios, que une la humanidad y la divinidad. Para este niño valen los títulos de dignidad que el cántico de coronación de Isaías le atribuye: Consejero admirable, Dios poderoso, Padre por siempre, Príncipe de la paz (9,5). Sí, este rey no necesita consejeros provenientes de los sabios del mundo.

Él lleva en sí mismo la sabiduría y el consejo de Dios. Precisamente en la debilidad como niño Él es el Dios fuerte, y nos muestra así, frente a los poderes presuntuosos del mundo, la fortaleza propia de Dios.

A decir verdad, las palabras del rito de coronación en Israel eran siempre sólo ritos de esperanza, que preveían a lo lejos un futuro que sería otorgado por Dios. Ninguno de los reyes saludados de este modo se correspondía con lo sublime de dichas palabras. En ellos, todas las palabras sobre la filiación de Dios, sobre su designación como heredero de las naciones, sobre el dominio de las tierras lejanas (Sal 2,8), quedaron sólo como referencia a un futuro; casi como carteles que señalan la esperanza, indicaciones que guían hacia un futuro, que en aquel entonces era todavía inconcebible. Por eso, el cumplimiento de la palabra que da comienzo en la noche de Belén es a la vez inmensamente más grande y —desde el punto de vista del mundo— más humilde que lo que la palabra profética permitía intuir. Es más grande, porque este niño es realmente Hijo de Dios, verdaderamente «Dios de Dios, Luz de Luz, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre». Ha quedado superada la distancia infinita entre Dios y el hombre. Dios no solamente se ha inclinado hacia abajo, como dicen los Salmos; Él ha «descendido» realmente, ha entrado en el mundo, haciéndose uno de nosotros para atraernos a todos a sí. Este niño es verdaderamente el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Su reino se extiende realmente hasta los confines de la tierra. En la magnitud universal de la santa Eucaristía, Él ha hecho surgir realmente islas de paz. En cualquier lugar que se celebra hay una isla de paz, de esa paz que es propia de Dios. Este niño ha encendido en los hombres la luz de la bondad y les ha dado la fuerza de resistir a la tiranía del poder. Él construye su reino desde dentro, partiendo del corazón, en cada generación. Pero también es cierto que no se ha roto la «vara del opresor».

También hoy siguen marchando con estruendo las botas de los soldados y todavía hoy, una y otra vez, queda la «túnica empapada de sangre» (Is 9,3s). Así, forma parte de esta noche la alegría por la cercanía de Dios. Damos gracias porque el Dios niño se pone en nuestras manos, mendiga, por decirlo así, nuestro amor, infunde su paz en nuestro corazón. Esta alegría, sin embargo, es también una oración: Señor, cumple por entero tu promesa. Quiebra las varas de los opresores.

Quema las botas resonantes. Haz que termine el tiempo de las túnicas ensangrentadas. Cumple la promesa: «La paz no tendrá fin» (Is 9,6). Te damos gracias por tu bondad, pero también te pedimos: Muestra tu poder. Erige en el mundo el dominio de tu verdad, de tu amor; el «reino de justicia, de amor y de paz».

«María dio a la luz a su hijo primogénito» (Lc 2,7). San Lucas describe con esta frase, sin énfasis alguno, el gran acontecimiento que habían vislumbrado con antelación las palabras proféticas en la historia de Israel. Designa al niño como «primogénito». En el lenguaje que se había ido formando en la Sagrada Escritura de la Antigua Alianza, «primogénito» no significa el primero de otros hijos. «Primogénito» es un título de honor, independientemente de que después sigan o no otros hermanos y hermanas. Así, en el Libro del Éxodo (Ex 4,22), Dios llama a Israel «mi hijo primogénito», expresando de este modo su elección, su dignidad única, el amor particular de Dios Padre. La Iglesia naciente sabía que esta palabra había recibido una nueva profundidad en Jesús; que en Él se resumen las promesas hechas a Israel. Así, la Carta a los Hebreos llama a Jesús simplemente «el primogénito», para identificarlo como el Hijo que Dios envía al mundo después de los preparativos en el Antiguo Testamento (cf. Hb 1,5-7). El primogénito pertenece de modo particular a Dios, y por eso —como en muchas religiones— debía ser entregado de manera especial a Dios y ser rescatado mediante un sacrificio sustitutivo, como relata san Lucas en el episodio de la presentación de Jesús en templo. El primogénito pertenece a Dios de modo particular; está destinado al sacrificio, por decirlo así. El destino del primogénito se cumple de modo único en el sacrificio de Jesús en la cruz. Él ofrece en sí mismo la humanidad a Dios, y une al hombre y a Dios de tal modo que Dios sea todo en todos. Pablo ha ampliado y profundizado la idea de Jesús como primogénito en las Cartas a los Colosenses y a los Efesios: Jesús, nos dicen estas Cartas, es el Primogénito de la creación: el verdadero arquetipo del hombre, según el cual Dios ha formado la criatura hombre. El hombre puede ser imagen de Dios, porque Jesús es Dios y Hombre, la verdadera imagen de Dios y el Hombre. Él es el primogénito de los muertos, nos dicen además estas Cartas. En la Resurrección, Él ha desfondado el muro de la muerte para todos nosotros. Ha abierto al hombre la dimensión de la vida eterna en la comunión con Dios. Finalmente, se nos dice: Él es el primogénito de muchos hermanos. Sí, con todo, Él es ahora el primero de más hermanos, es decir, el primero que inaugura para nosotros el estar en comunión con Dios. Crea la verdadera hermandad: no la hermandad deteriorada por el pecado, la de Caín y Abel, de Rómulo y Remo, sino la hermandad nueva en la que somos de la misma familia de Dios. Esta nueva familia de Dios comienza en el momento en el que María envuelve en pañales al «primogénito» y lo acuesta en el pesebre.

Pidámosle: Señor Jesús, tú que has querido nacer como el primero de muchos hermanos, danos la verdadera hermandad. Ayúdanos para que nos parezcamos a ti. Ayúdanos a reconocer tu rostro en el otro que me necesita, en los que sufren o están desamparados, en todos los hombres, y a vivir junto a ti como hermanos y hermanas, para convertirnos en una familia, tu familia.

El Evangelio de Navidad nos relata al final que una multitud de ángeles del ejército celestial alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama» (Lc 2,14). La Iglesia ha amplificado esta alabanza, que los ángeles entonaron ante el acontecimiento de la Noche Santa, haciéndola un himno de alegría sobre la gloria de Dios. «Por tu gloria inmensa, te damos gracias». Te damos gracias por la belleza, por la grandeza, por la bondad de Dios, que en esta noche se nos manifiestan. La aparición de la belleza, de lo hermoso, nos hace alegres sin tener que preguntarnos por su utilidad. La gloria de Dios, de la que proviene toda belleza, hace saltar en nosotros el asombro y la alegría. Quien vislumbra a Dios siente alegría, y en esta noche vemos algo de su luz. Pero el mensaje de los ángeles en la Noche Santa habla también de los hombres: «Paz a los hombres que Dios ama». La traducción latina de estas palabras, que usamos en la liturgia y que se remonta a Jerónimo, suena de otra manera: «Paz a los hombres de buena voluntad». La expresión «hombres de buena voluntad» ha entrado en el vocabulario de la Iglesia de un modo particular precisamente en los últimos decenios. Pero, ¿cuál es la traducción correcta? Debemos leer ambos textos juntos; sólo así entenderemos la palabra de los ángeles del modo justo. Sería equivocada una interpretación que reconociera solamente el obrar exclusivo de Dios, como si Él no hubiera llamado al hombre a una libre respuesta de amor. Pero sería también errónea una interpretación moralizadora, según la cual, por decirlo así, el hombre podría con su buena voluntad redimirse a sí mismo. Ambas cosas van juntas: gracia y libertad; el amor de Dios, que nos precede, y sin el cual no podríamos amarlo, y nuestra respuesta, que Él espera y que incluso nos ruega en el nacimiento de su Hijo. El entramado de gracia y libertad, de llamada y respuesta, no lo podemos dividir en partes separadas una de otra.

Las dos están indisolublemente entretejidas entre sí. Así, esta palabra es promesa y llamada a la vez. Dios nos ha precedido con el don de su Hijo. Una y otra vez, nos precede de manera inesperada. No deja de buscarnos, de levantarnos cada vez que lo necesitamos. No abandona a la oveja extraviada en el desierto en que se ha perdido. Dios no se deja confundir por nuestro pecado. Él siempre vuelve a comenzar con nosotros. No obstante, espera que amemos con Él.

Él nos ama para que nosotros podamos convertirnos en personas que aman junto con Él y así haya paz en la tierra.

Lucas no dice que los ángeles cantaran. Él escribe muy sobriamente: el ejército celestial alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo... » (Lc 2,13s). Pero los hombres siempre han sabido que el hablar de los ángeles es diferente al de los hombres; que precisamente esta noche del mensaje gozoso ha sido un canto en el que ha brillado la gloria sublime de Dios. Por eso, este canto de los ángeles ha sido percibido desde el principio como música que viene de Dios, más aún, como invitación a unirse al canto, a la alegría del corazón por ser amados por Dios. Cantare amantis est, dice Agustín: cantar es propio de quien ama. Así, a lo largo de los siglos, el canto de los ángeles se ha convertido siempre en un nuevo canto de amor y alegría, un canto de los que aman. En esta hora, nosotros nos asociamos llenos de gratitud a este cantar de todos los siglos, que une cielo y tierra, ángeles y hombres. Sí, te damos gracias por tu gloria inmensa. Te damos gracias por tu amor. Haz que seamos cada vez más personas que aman contigo y, por tanto, personas de paz. Amén.

[01846-04.01]

miércoles 15 de febrero de 2012

EXTRAÑOS RUIDO EN EL CIELO

FENÓMENO A NIVEL MUNDIAL

Un extraño fenómeno sonoro al parecer proveniente del cielo se está dando a nivel mundial en los últimos meses, hay que señalar que los reportes no provienen de los medios o agencias o cualquier otra institución o corporación, de hecho más bien documentado por gente común que ante el "sonido extraño que remese el ambiente" que se produce repetimos al parecer desde el cielo, cogen una cámara o algún dispositivo móvil de grabación y lo registran. Para luego ser difundido vía las redes sociales e internet.

El fenómeno entre las características coincidentes, son pues, que se producen ya sea de dia o de noche, el ruido es como una mezcla entre un trueno y una trompeta, de hecho como si se tratarse de la bocita de un mega barco. Curiosamente los reportes señalan que no existe otro fenómeno que acompañe al ruido, por lo contrario se sabe que cuando sucede el clima es optimo y en muchos casos despejado y calmado, por lo que el sonido es muy limpio y duradero. En muchos de los casos, se sabe que puede durar con intervalos de silencio hasta media hora. De hecho vamos a ampliar sobre este fenómeno, porque para algunas teorías este fenómeno tiene una explicación que va desde textos bíblicos del apocalipsis hasta de avisos alienígenas.

Por lo pronto parece que en Perú aun no hay reportes de un sonido extraño y fuerte proveniente del cielo. Como agregado podemos decir que muchos de esos sonidos se vienen dando en las grandes ciudades como: Canadá, EEUU, Rusia, Croacia, México, Chile, entre otros. ¿Has escuchado ese sonido? Si lo haz escucho repórtanos tu experiencia.

Aquí va una selección de los reportes que se están dando en el mundo:

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FIN DEL MUNDO
Padre Jordi Rivero

Ver también: milenarismo
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El mundo presente de tiempo y espacio llegará a su fin. Esta es una verdad de fe católica. En ese día los muerto resucitarán y Cristo aparecerá en todo esplendor y majestad para juzgar a toda la humanidad (juicio final)

El termino "fin de los tiempos" aplica a la Primera Venida del Señor (Heb 1,2. 9,26 & 1 Cor 10,11) y también a los eventos que preceden a su Segunda Venida (Mt 24,13 & 2 Tim 2,1 & 2 P 3,3).

Sobre cuando y como se destruirá el mundo presente no sabemos nada definitivo. 2 Pedro 3,7,10,12 dice que será por fuego pero esto puede representar un fenómeno inexplicable por el que el mundo presente terminará y un mundo nuevo comenzará a existir (Cf. Apocalipsis 12,12). Ver Catecismo 1042s.: "La esperanza de los cielos nuevos y de la tierra nueva"

Es inútil especular la fecha del fin del mundo.

Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre. -Mateo 24,36

Lo que si debemos hacer es trabajar intensamente para propagar el Reino del Señor, ser fieles en la tribulación y estar preparados.

Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora. -Mateo 25,13

Una cronología general basada en las Sagradas Escrituras está recopilada en el Catecismo 668-682 >>>
El
Cardenal Ratzinger, hablando en el contexto de Fátima, opinó que no estamos aun en el fin del mundo ya que aun no se han dado los eventos previos indicados por la Biblia.

En segundo plano están las profecías de místicos reconocidos por la Iglesia. Aunque estas no son doctrina de la Iglesia, pueden ayudarnos a comprender los tiempos futuros si las interpretamos en su conjunto con prudencia. Estas parecen indicar los siguientes eventos:

I -Una apostasía menor ¿estamos ya en ella? y una tribulación
II -Unificación de los cristianos en la Iglesia Católica y una "Era de Paz" que marcará el "Triunfo del Corazón Inmaculado de María" anunciado por la Virgen en Fátima. Será el reinado espiritual de los Corazones de Jesús y María. No debe confundirse con el
milenarismo el cual está condenado por la Iglesia.

El Santo Padre JPII manifestó un gran optimismo al comienzo del tercer milenio por la "Nueva Evangelización" y la "civilización del amor". Habló de una una nueva primavera para la Iglesia.

III -Los eventos descritos en el Catecismo que desembocan en la Gran Apostasía, el Anticristo y la Gran Tribulación.

Otras interpretaciones son posibles pero creo que esta es la que mejor encaja con las Sagradas Escrituras, la enseñanza del Catecismo y las profecías marianas y de místicos aprobados.


Lucas 21,5-19 Jesús advierte sobre tribulaciones antes del final



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El halo solar dividió a los ticos. Unos lo ven como señal del fin del mundo, otros como una expresión de la creación de Dios y los escépticos aseguran que es el reflejo de la luz solar en partículas de hielo. ¿Usted qué cree?

El sábado pasado, miles de personas observaron un círculo alrededor del Sol, entre las 10 a.m. y el mediodía. El fenómeno fue visto en algunos puntos de San José, Heredia y Cartago.

La Iglesia Católica es contundente. Monseñor Francisco Ulloa, obispo de Cartago, aseguró que no es el fin del mundo, ni tiene que ver con nada sobrenatural, sino que es una expresión de la creación de Dios y además, está explicado científicamente.

“Nadie sabe cuándo va ocurrir el fin del mundo. Solo hay que contemplar y ver la gran belleza de Dios”, indicó Ulloa.

Sin embargo, algunos creen lo contrario. Jeico Córdoba, vecino de Pavas, está convencido de que el halo solar fue una señal y aseguró que esos fenómenos están en el Apocalipsis.

Marvin García, vecino de Guápiles, piensa lo mismo. Dijo que lo visto el sábado es una señal relacionada con el fin del mundo.

En algunas redes sociales como Twitter, el halo solar provocó conmoción. Muchos comentaron sobre el fenómeno y otros hicieron bromas relacionándolo con la derrota de Saprissa contra la Liga Deportiva Alajuelense. (Ver nota: Halo movió a “twiteros”).

El lado científico

Eladio Solano, experto del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), afirma que estas son cosas de este mundo, científicas y muy sencillas.

Indicó que este tipo de fenómeno se produce por partículas de hielo suspendidas que refractan la luz haciendo un espectro de colores alrededor de la Luna o el Sol. (Ver nota: “Tormentas solares”).

José Alberto Villalobos, astrónomo, también está del lado científico. “Son cosas que no se pueden prever. Suceden por diferentes efectos que se conjuntan”.

Villalobos dijo que de aquí a diciembre es posible que se puedan presenciar más halos, pero no sabría decir cuándo con exactitud.

Lo que sí puede ser exacto es tener problemas en la vista.

Felipe Centeno, oftalmólogo comentó ayer que la exposición prolongada de la vista a este tipo de fenómenos puede provocar daños irreversibles.

Centeno indicó que los rayos solares queman las células de la retina, estas cicatrizan y empieza a disminuir la visión.

El problema en estos casos es que el daño es irreversible. “Esto sucede mucho cuando hay eclipses solares”, dijo.

Centeno recomendó usar filtros solares especiales para poder ver estos fenómenos. “No se deben usar antejos oscuros o vidrios ahumados”, señaló Centeno.

Señal del fin del mundo o fenómeno atmosférico, lo cierto del caso es que el halo solar dio de qué hablar a los ticos y en muchos casos los dividió, pero, insistimos: ¿usted qué cree?

Divididos

AlDia.cr
Jeico Córdoba.

Jeico Córdoba, Pavas.

Sí son señales. Soy de las personas que conozco de Dios y todos estos fenómenos están escritos en la Biblia”.

Alexánder Alfaro, La Uruca.

No es una señal. Considero que las señales que se establecen para el fin del mundo son otras y no estos fenómenos naturales”.

Antonio Barrios, Guápiles.

Son fenómenos que nos anuncian algo, pero tienen que pasar. Hay que disfrutarlos porque son extraordinarios”.

Marvin García, Guápiles.

Creo que esto lo mandó Dios para enseñarnos una señal del fin del mundo. Es algo increíble lo que sucedió el sábado”.

Johana Cruz, Barrio México.

Es un fenómeno normal. No le veo cara de señal del fin del mundo. Son cosas que pasan por la naturaleza”.

Halo movió a “twiteros”

El fenómeno del halo solar movió a los “twiteros” en Costa Rica. Muchos compartieron fotos, videos y hasta diagramas del fenómeno.

Otros le pusieron un toque de humor y aseguraron que era un presagio de la derrota que sufrió el Deportivo Saprissa ante la Liga Deportiva Alajuelense. Muchos tomaron fotos y las subieron desde distintas zonas del país como Heredia Coronado y Moravia.

Algunos aprovecharon para hablar sobre el fenómeno OVNI y hubo otros que mencionaron en sus apreciaciones el fin del mundo.

Tormentas solares pueden producir halo

Entrevista a Eladio Solano, meteorólogo del IMN

¿Qué produce el halo?

Es un efecto óptico causado por partículas de hielo suspendidas en la troposfera, que refractan la luz haciendo un espectro de colores alrededor de la Luna o el Sol. Son más visibles cuando hay tormentas solares. o cuando hay una mayor intensidad solar.

¿ A qué distancia se ubica la troposfera?

A unos 11 kilómetros y se mantiene a una temperatura aproximada de 50° bajo cero.

¿Qué condiciones tienen que darse para que se vea?

Debe haber cielo despejado. Es más notable al mediodía, cuando el Sol está en lo más alto. También cuando la Luna está en su punto más alto, principalmente Luna llena.

¿Tiene un tiempo de duración definido?

No. Solamente que se den las condiciones. Incluso se desconoce con cuánta frecuencia sucede en el país. Solo admiramos su belleza.

¿Es común en verano?

Más común en marzo porque hay poca nubosidad.

miércoles 8 de febrero de 2012

El Ártico sufre los efectos de un cambio climático peligroso, advierten

El informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) señala que la velocidad del calentamiento supera a la de adaptación natural de los ecosistemas árticos.

El Ártico muestra los primeros signos de un cambio climático peligroso, advirtieron científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en un artículo publicado en el último número de la revista "Nature Climate Change".

El informe señala que la velocidad del calentamiento supera a la de adaptación natural de los ecosistemas árticos, en el cual las comunidades esquimales están viendo peligrar su seguridad, su salud y sus actividades culturales tradicionales.

"Nos enfrentamos a la primera evidencia clara de un cambio climático peligroso y, sin embargo, parte de los científicos y los medios de comunicación están sumidos en un debate semántico sobre si el hielo oceánico del Ártico ha alcanzado o no un umbral de inflexión", señala el investigador del CSIC Carlos Duarte, autor del artículo.

Los umbrales de inflexión o "tipping points" se definen como puntos críticos dentro de un sistema cuyo estado futuro puede verse alterado cualitativamente por pequeñas perturbaciones. Por otro lado, se denominan elementos de inflexión o "tipping elements" a aquellos componentes del sistema Tierra que pueden mostrar puntos de inflexión.

Según los científicos, el Ártico presenta la mayor concentración de elementos de inflexión potenciales del planeta, entre ellos el hielo oceánico, la placa de hielo de Groenlandia, las regiones de formación de aguas profundas del Atlántico Norte, los bosques boreales, las comunidades de plancton, el permafrost y los hidratos de metano marinos.

En otro trabajo publicado en el último número de la revista AMBIO, Duarte y otros investigadores del CSIC detallan los elementos de inflexión presentes en el Ártico y aportan evidencias de que muchos de ellos han entrado ya en una dinámica de cambio que puede llegar a ser abrupto en la mayoría de los casos.

Según el estudio, es posible observar numerosos elementos de inflexión que impactarían en el sistema climático global de ser perturbados.

Los científicos creen que cerca del 40% de las emisiones de metano de origen antropogénico podrían ser mitigadas a un coste cero o con un beneficio económico neto. "A largo plazo, restringir las emisiones acumulativas de dióxido de carbono es esencial para ralentizar elementos de inflexión como la placa de hielo de Groenlandia", sentencian.

El informe se publica dos décadas después de que Naciones Unidas estableciera la Convención Marco sobre Cambio Climático para "prevenir la peligrosa interferencia de la mano del hombre en el sistema climático de la Tierra", señala El Mundo en su portal de internet.

Los expertos reclaman un esfuerzo para desarrollar indicadores que alerten con tiempo de estos cambios, mitigar sus causas y reconstruir la capacidad de adaptación y recuperación de ecosistemas y comunidades.



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ZS07043008 - 30-04-2007
Permalink: http://www.zenit.org/article-23416?l=spanish

La Iglesia reconoce el cambio climático, pero rechaza catastrofismos


Conclusiones del cardenal Martino en el seminario internacional en el Vaticano


CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 30 abril 2007 (ZENIT.org).- El pasado 27 de abril, en la clausura del seminario internacional sobre «Cambio climático y desarrollo», el cardenal Renato R. Martino expresó su propia satisfacción por el vivo e intenso debate desarrollado, y aún admitiendo la realidad del cambio climático, criticó ciertas «formas de idolatría de la naturaleza que pierden de vista al hombre».

«La naturaleza es para el hombre y el hombre es para Dios», subrayó el presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz al presentar las conclusiones de este encuentro que reunió en el Vaticano a 80 estudiosos y expertos de veinte países de los cinco continentes.

«También en la consideración de los problemas relativos al cambio climático --explicó el purpurado-- habrá que recurrir a la Doctrina Social de la Iglesia», que «no avala ni la absolutización de la naturaleza, ni su reducción a mero instrumento».

Según el cardenal Martino, «la naturaleza no es un absoluto sino una riqueza depositada en las manos responsables y prudentes del hombre» y esto significa también que «el hombre tiene una indiscutida superioridad sobre la creación y, en virtud de ser persona dotada de un alma, no puede ser equiparado a los demás seres vivos, ni mucho menos considerado elemento de perturbación del equilibrio ecológico naturalista».

Ahora bien, en este contexto, «el hombre no tiene un derecho absoluto sobre ella, aunque sí un mandato de conservación y desarrollo en una lógica de destino universal de los bienes de la tierra, que es uno de los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, principio que hay que compaginar sobre todo con la opción preferencial por los pobres y por el desarrollo de los países pobres».

En la consideración de los problemas relativos al cambio climático, el presidente del dicasterio vaticano, reveló que «la Doctrina Social de la Iglesia debe afrontar muchas formas de idolatría de la naturaleza actuales que pierden de vista al hombre».

«Semejantes ecologismos --precisó el purpurado-- surgen a menudo en el debate sobre los problemas demográficos y sobre la relación entre población, medio ambiente y desarrollo».

El cardenal Martino relató que, en la Conferencia internacional de El Cairo sobre Población y Desarrollo en 1994, en la que tomó parte como jefe de delegación, «la Santa Sede tuvo que oponerse, junto a muchos países del tercer mundo, a la idea según la cual el aumento de población en los próximos decenios llevaría al colapso de los equilibrios naturales del planeta e impediría su desarrollo».

«Estas tesis han sido ya impugnadas y, por fortuna, están en regresión», afirmó el presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz. «Al mismo tiempo --añadió--, los mismos que proponían esta visión, sostenían como medio para impedir el supuesto desastre ambiental, instrumentos nada naturales, como el recurso al aborto y a la esterilización en masa en los países pobres con alta natalidad».

«La Iglesia propone una visión realista --sostuvo el cardenal Martino--. Tiene confianza en el hombre y en su capacidad siempre nueva de buscar soluciones a los problemas que la historia le presenta. Capacidad que le permite oponerse a menudo a las recurrentes, infaustas e improbables previsiones catastrofistas».

En la parte final de las conclusiones, el purpurado recordó que «según la concepción de ecología humana desarrollada por el Papa Juan Pablo II, la ecológica no es sólo una emergencia natural sino que es una emergencia antropológica, en la que tiene un papel decisivo la relación del hombre consigo mismo y sobre todo con Dios».

«El error antropológico es por tanto un error teológico», subrayó el cardenal Martino y añadió: «cuando el hombre quiere ponerse en el lugar de Dios, se pierde de vista también a sí mismo y su responsabilidad de gobierno de la naturaleza».

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Iglesia y cambio climático


Por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel


SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, sábado, 4 de diciembre de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas, con el título "Iglesia y cambio climático".



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VER

Se está llevando a cabo en Cancún la Convención de la ONU sobre Cambio Climático, con la participación de 194 países. La Iglesia Católica está presente, por medio de Caritas, con testimonios y celebraciones.

En la pasada asamblea de nuestra diócesis, ante el progresivo desastre ecológico, tomamos el acuerdo de articular la pastoral de la tierra. Para ello, nos propusimos impulsar un proceso de concientización sobre el amor, respeto y cuidado que merece y necesita la madre tierra; recuperar las experiencias de las comunidades, para que se articulen a nivel diocesano; detener los daños que nosotros mismos le causamos; organizarnos para concientizar sobre el avance de proyectos de muerte; promover talleres y cursos.

¿Por qué nuestra Iglesia se interesa por estos temas? ¿Es sólo por moda, por seguir la corriente? ¿Es una distracción de nuestra misión evangelizadora? ¿Es pura política? ¿Tiene que ver con la fe cristiana?

JUZGAR

El Papa Benedicto XVI, en su Mensaje para la Jornada Mundial por la Paz de este año, no deja lugar a dudas, cuando dice: "El respeto a lo que ha sido creado tiene gran importancia, puesto que la creación es el comienzo y el fundamento de todas las obras de Dios, y su salvaguardia se ha hecho hoy esencial para la convivencia pacífica de la humanidad. No son menos preocupantes los peligros causados por el descuido, e incluso por el abuso que se hace de la tierra y de los bienes naturales que Dios nos ha dado. Por este motivo, es indispensable que la humanidad renueve y refuerce esa alianza entre ser humano y medio ambiente que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos.

¿ Cómo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el deterioro y la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestación de las áreas ecuatoriales y tropicales? Todas estas son cuestiones que tienen una repercusión profunda en el ejercicio de los derechos humanos como, por ejemplo, el derecho a la vida, a la alimentación, a la salud y al desarrollo.

Se ha de constatar por desgracia que numerosas personas, en muchos países y regiones del planeta, sufren crecientes dificultades a causa de la negligencia o el rechazo por parte de tantos a ejercer un gobierno responsable respecto al medio ambiente.

Entre las causas de la crisis ecológica actual, es importante reconocer la responsabilidad histórica de los países industrializados. No obstante, tampoco los países menos industrializados, particularmente aquellos emergentes, están eximidos de la propia responsabilidad respecto a la creación, porque el deber de adoptar gradualmente medidas y políticas ambientales eficaces incumbe a todos".

ACTUAR

Concluye el Papa, y yo aduzco su autoridad, para que se comprenda que esta preocupación forma parte también de las exigencias de nuestra fe: "Todos somos responsables de la protección y el cuidado de la creación. No se puede permanecer indiferente ante lo que ocurre en nuestro entorno, porque la degradación de cualquier parte del planeta afectaría a todos. La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y se siente en el deber de ejercerla también en el ámbito público, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucción de sí mismo. Al cuidar la creación, vemos que Dios, a través de ella, cuida de nosotros".

Mientras los países más contaminantes se resisten a controlar sus industrias, nosotros cuidemos los árboles, los ríos, los manantiales. En las tierras en declive, hay que hacer bordos o terrazas, para que la tierra buena no se vaya al río con las lluvias. Si necesitas cortar un árbol, siembra y cuida diez. Aprende a manejar la basura. No te dejes engañar por los agroquímicos. Elabora y usa abonos orgánicos. Evita los incendios destructivos. Ama y cuida la tierra, nuestra casa.

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